martes, 5 de abril de 2011

Como pollo...

Debo admitirlo… Nunca seré Maru Botana. Intenté hacer un pollo al horno, o sea, nada difícil: Vas, tiras el pollo, y a la hora lo vas a buscar. Pues no. El mío casi se quema. Y me quemé la mano cuando intentaba sacarlo, sin embargo, se que en algún lugar tengo dotes de cocinera.

Mi historia con la cocina

La primera vez que intenté cocinar (sola) le hice una tortilla de papas a mi viejo y a mi hermano. Como soy autodidacta por naturaleza, no apelé a receta alguna, sino a mi puro recuerdo… uní a mi abuela y a una señora que me cuidaba cuando era chiquita… y ambas hacían lo mismo. Con todo el amor, hice una flor de tortilla. La puse a la mesa. Ambos se sentaron, comieron, dijeron “mmm, mmm”… pero mi viejo no pudo continuar con la farsa: “La papa está cruda”. Se ve que en mis recuerdos esa parte no estaba.

La venganza es un plato…

Sin embargo años más tarde, me convertí en una buena cocinera… fue cuando descubrí que al hacer comida, se pone ahí un amor y una energía especial… y entonces la comida sale de una forma maravillosa, todo es rico, y comemos felicidad. Pero justamente: Yo no puedo poner felicidad en la comida cada vez que cocino algo… yo jamás podría ser chef, por ejemplo: para mi sería como regalar mi energía entre desconocidos comensales a los que no veo! es como lo anti comida... pero mientras saco el pollo extremadamente caribeño que acabo de preparar, los envidio… y pienso “debería pedirle a mi hermano que me presente un chef”… y ahí mi parte más vaga agrega “Bueno, y ya que estamos, que le guste lavar los platos y planchar”… entones tengo una revelación, y me doy cuenta de que lo que necesito no es un hombre, sino alguien que me limpie la casa!!!! Porque esta casa no es como mis casas de antes, que en un sábado de energía lo dejaba de película… Acá más bien quedo yo de película de terror: Empiezo por la cocina, y para cuando llego arriba ya pasaron 10 días y tengo que volver a empezar… Y si hay algo que tampoco soy, es Cenicienta: Soy desordenada por naturaleza… si hago algo voy ensuciando, me saco la ropa por cualquier lado, como en cualquier lugar menos en la mesa, y alterno entre mi bipolaridad de rockera con Susanita desesperada, que va limpiando lo que mi otra personalidad deja tirado por ahi.

Orden, carajo!

Me pregunto si alguna vez querré vivir otra vida. Ultimamente me lo pregunto mucho... y es que a mí, por ejemplo, me gusta levantarme sola. Hace poco me di cuenta de que no puedo dormir con otro. No sé, no hay manera. Hay algo en mi ser que me hace irme, o levantarme… tal vez me esté convirtiendo de a poco en hombre, ojalá que sea eso.

En los días negros, pienso que eso es porque dormí las noches de amor más perfectas y ya no me quedan más, porque la verdad es que no extraño dormir con alguien: De hecho, he empezado hace un tiempo a dormir en diagonal, amo mi cama toda para mí! En otros días más positivos, supongo que es sólo cuestión de tiempo, y que así como me pasó una vez, conoceré a alguien que me haga dar ganas de dormir con él y un montón de cosas más, y sueño con el amor. Es que yo soy romántica, tengo mis cosas de chica! Pero también me gusta mucho mi vida en soledad, como me gustó siempre. Mis amigas me asustan con que ahora que finalmente tengo mi placard soñado, me voy a enamorar de alguien y tendré que compartirlo. Una amenaza peor que la del "cuco"... un ser peludo al que eventualmente no soportaré, claramente no estoy preparada para compartir tanto...Yo les digo que si lo quiero mucho, mucho, le voy a dar un cajón. En realidad eso no me preocupa. Lo que me asusta es que quiera media cama.